Apropiación del conocimiento: paradigma racionalista



1. Cuestión de progreso ético


El cuidado del lenguaje es una cuestión ética. Cuidarnos entre nosotros no es del todo algo separable del cuidado de las palabras. Las palabras se nos confían como equipo para nuestras vida juntos, para ayudarnos a sobrevivir, guiarnos y nutrirnos unos a otros en la adquisición de la estructura argumental. Necesitamos tomar en serio la metáfora de que nos alimentamos al elegir de qué nutrir nuestros cerebros, de que literatura, y al tratar de hacer que nuestra conversación entre nosotros sea vivificante. En un sentido grande, progreso ético, la importancia y eficiencia de las palabras se puede encontrar en la paz y el progreso que viven las sociedades[1]. Donde conversar es fomentar la comunidad, habitar en un lugar con otros. La conversación se entiende como una práctica narrativa que sostiene la vida, un oficio que debe cultivarse para el bien común. Al cuidar el lenguaje en la conversación en particular escrita, desarrollamos la imagen del yo como parte de una tradición intelectual. Así, conversar cuidando lograr palabras que agencien profundidad, sabiduría, sensibilidad…, es una práctica que sostiene la sociedad, un oficio que se cultiva para el bien común[2]. Apropiarnos de conocimiento, consiste en hacer explícita nociones de disertar: revisar la evidencia relevante, las variables estructuradas en forma de explicación causal, reglas de vinculación de interacciones naturales, interacción subyacente de procesos, los cálculos necesarios… Todo ello, se nos presenta en un diseño discursivo cuya narrativa posee un narrador académico, lo que Steven Pinker suele llamar avatar. Para el diálogo con un texto, el avatar es esencial para agenciar conocimiento[3].


Si el lenguaje ha de conservar su poder para nutrir y sostener lo virtuoso, tenemos que cuidar de la misma manera que un agricultor cuida la vida del suelo, sabiendo que nada que valga la pena comer se puede cultivar en el suelo que ha sido agotado, sobrefertilizado o expuesto a demasiados productos sintéticos tóxicos. La comparación entre cuidar lenguaje y el suelo agrícola, creemos, es pertinente, oportuna, precisa y urgente. Dos puntos que vale la pena mencionar sobre las consecuencias del abuso del lenguaje: a medida que se pierden las palabras utilizables para ganar precisión, profundidad y compresión; la experiencia se vuelve más cruda y menos comunicable. Y con la pérdida de la sutileza, claridad y confiabilidad lenguaje, nos volvemos más vulnerables a los ejercicios crudos del poder[4]. 


Por muy alejados que podamos pensar estar de los horrores de la maquinaria de la propaganda y la publicidad, la preocupación de la condición del español contemporáneo puede ser obvia tras una breve reflexión. Ahora las personas saben del “impacto” y de las agendas lucrativas de la publicidad corporativa en sus visión del mundo. Se han acostumbrado a las bromas frívolas e incesantemente irónicas que pasan por conversación analítica y evitan las afirmaciones con referencias mediante el retroceso verbal: “el cómo”, está fuera de cada cláusula que podría amenazar con hacer una distinción con la que uno podría discutir; y la generación de “lo que sea” después de aproximaciones sin hacerse preguntas que nunca alcanzan un terreno declarativo sólido de evidencia. Corromper el lenguaje se ha generalizado, cuánto discurso es ad hominem [un tipo de falacia informal (argumento que, por su contenido o contexto, no está capacitado para sostener una tesis) estamos expuestos y que consiste en dar por sentada la falsedad de una afirmación tomando como argumento quién es el emisor de esta[5]], acusaciones sin fundamento, campañas de desprestigio, hipérboles, promesas incumplidas, distorsiones y mentiras calculadas. Si están leyendo muchas de las principales revistas de noticias, periódicos, redes sociales, se está recibiendo una dieta diaria de eufemismos[6]: generalizaciones excesivas y evasiones que pasan por el análisis político y cultural. Aunque se pretende enseñar en las aulas la necesidad de ser críticos, es la retórica vacía y las afirmaciones sin fundamento la moneda degradada del discurso público, es lo que está disponible, por lo que sus propios recursos lingüísticos están disminuidos e inciertos. Necesitan de nuestra ayuda todo aquel interesado en ganar profundidad crítica y objetividad. 


Las universidades con su estilo académico discursivo intentan apoyar: ¡No sé cómo decir qué creer! ¿Cómo podemos saber que es confiable un conocimiento? ¿Cómo distinguir lo verdadero? Preguntas que nos recuerdan la observación de Wendell Berry: la desintegración de las comunidades es la desintegración de las personas y, están estrechamente relacionadas con la desintegración del lenguaje[7]. Estamos ante un aumento gradual en el lenguaje que no tiene sentido o es destructivo de significado[8]. ¡Tenemos que justificar lo que decimos! Y para este propósito, necesitamos reclamar palabras que han sido colonizadas y tomadas como rehenes por agencias comerciales y políticas que las han plagado de significados distorsionados, como las palabras “sustentabilidad” y “cambio climático”. 


La evidencia de Orwell de que el declive de un lenguaje debe tener en última instancia causas políticas y económicas, parece ser abundante[9]. Evitar ese declive requiere una atención enfocada y sostenida en la disertación como modo de conocer. Para mantener un lenguaje confiable y productivo, tenemos que al menos hacer tres cosas: profundizar y agudizar nuestra habilidad de lectura analítica; cultivar hábitos de tomar notas al interrogar cuando leemos y, escuchar la texto en su precisión, claridad y estética. Para estos propósitos, necesitamos cultivar una tradición intelectual ejercitada regularmente, disfrutar el juego del discurso literario científico o de ficción, deleitarnos al sorprendernos con nuevas palabras y preguntas desafiantes, practicar la especificidad de conceptos, la precisión de los hechos, a abrirnos a las posiciones críticas y evitar los frívolos análisis que sustituyen a la reflexión autentica que gana profundidad. 


Apoyándonos en Steven Pinker, este considera que las herramientas intelectuales del razonamiento certero en la apropiación del conocimiento, son narrativas con[10]:


- Lógica material.

- Pensamiento crítico.

- Probabilidad, correlación y causalidad.

- Ajuste bayesianos de nuestras creencias. 

- Criterios de toma de decisiones. 


Apropiarse de un nuevo conocimiento científico-técnico, que se integre a la práctica cultural de la agricultura, en este momento tiene la inercia de la "Revolución Verde"; es la parte del alma de acción de apropiación que anhela el reconocimiento de la dignidad; la isotimia y la agencia. Isotimia son la exigencia de respetar la igualdad de condiciones de desarrollo para la sustentabilidad, y la agencia del saber: el modo de disertación que un cerebro humano integra explicaciones, demostraciones, cálculos, fundamentos, predicciones, categorías, discusiones…, en medio de narrativas que expresan un diseño discursivo literario que integra una experiencias de pensamiento reflexivo. En el corazón del diseño del discurso de apropiación de nuevas prácticas científicas y tecnológicas de la sustentabilidad agrícola se encuentra la revolución causal y el paradigma racionalista.


El razonamiento causal es una de nuestras competencias cognitivas más centrales, lo que nos permite adaptarnos a nuestro mundo. El conocimiento causal nos permite predecir eventos futuros o diagnosticar las causas de los hechos observados. Planificamos acciones y resolvemos problemas utilizando el conocimiento sobre las relaciones causa-efecto. Aunque el razonamiento causal es un componente de la mayoría de nuestras funciones cognitivas, se ha descuidado en la educación durante muchas décadas. En el diseño discursivo de los contenidos, ofrecemos el arte del crecimiento humano y su contribución al mundo de la ciencia del suelo, la agricultura y conservación en competencia sobre el aprendizaje del razonamiento causal. Involucra las funciones cognitivas básicas en la cognición causal, como la percepción, la categorización, la argumentación, la toma de decisiones y la inducción. El discurso  de apropiación incorpora relaciones causales, incluida la física intuitiva, el razonamiento legal y moral, el lenguaje, la cognición social y los roles biológicos en el espacio y el tiempo: todo en forma de un cuerpo narrativo avatar. La clave son dos sustentos teóricos de la racionalidad y el razonamiento: la epistémica y la doxástica. La primera refiere a los modos de conocer y la segunda a la lógica modal de crear redes de conceptos. 


La racionalidad es un gran problema. Ha ocupado a los pensadores más brillantes desde el comienzo de la cultura humana. Refleja nuestra capacidad de reflexión, nuestro deseo de reconocer los potenciales y limitaciones de nuestras habilidades mentales y nuestra determinación de comprender cómo funciona nuestra mente. Tales preguntas son tan desafiantes que quizás nunca tengamos respuestas concluyentes. Pero podemos aprovechar el conocimiento acumulado para diseñar instrumentos discursivos y fortalecer a los usuarios de este lenguaje. Una perspectiva de la racionalidad individual y social, y una perspectiva orientada a la producción y al proceso de nuevos conocimientos del quehacer del oficio laboral, empresarial y productivo. Lo clásico de una mera divulgación que informa de un conocimiento, debemos superarlo con una tradición intelectual de disertación, donde se cruzan los modos de conocer y la amplia ramificación de literatura sobre la racionalidad humana del discurso científico.


2. Mediación de simulación y explicación gráfica de conceptos


“Ver” ocurre sin esfuerzo y, sin embargo, es infinitamente complejo. Uno de los aspectos más fascinantes de la percepción visual es su estabilidad y “consistencia”. A medida que cambiamos nuestra mirada o nos movemos por el mundo, la luz proyectada sobre las retinas cambia constantemente. Sin embargo, los objetos circundantes parecen estables en sus propiedades.


Los psicólogos han estado interesados ​​durante mucho tiempo en la consistencia, explorando preguntas como: ¿Qué tan buena es la consistencia? ¿Es la consistencia un hecho sobre cómo se ven las cosas o es un producto de nuestras creencias y juicios sobre cómo se ven las cosas? ¿Cómo se pueden estudiar experimentalmente los contenidos de la experiencia visual? Sin embargo, los filósofos han estado interesados ​​durante mucho tiempo en caracterizar la experiencia visual y se han interesado mucho más recientemente en las consistencias. A medida que los psicólogos y los filósofos han interactuado, han surgido preguntas: ¿deberíamos considerar cualquier desviación de la consistencia como una falla del sistema visual, o podría ser una respuesta razonable o adaptativa? ¿En qué circunstancias el "ver" está altamente condicionado por factores cognitivos, como las suposiciones de fondo, y en qué circunstancias no?


El programa de apropiación de conocimiento, considera las metodologías de convertir conceptos abstractos en modelo de narrativa gráfica para apropiar con la percepción visual consciente, los esfuerzos para describir la experiencia visual en relación con la consistencia, lo que significa que la consistencia no siempre es perfecta y los recursos conceptuales necesarios para explicar la experiencia visual son resultado de apropiar nuevos términos y conectores lógicos en su discurso. Más allá de la empresa elitista de la divulgación, la apropiación del conocimiento es no evitar el privilegio de la reflexión causal, sino usarla por el bien del todos.


El tipo de justificación que requiere la apropiación del conocimiento (suele llamarse a esto con el verbo “agencia”) es la justificación epistémica. Por otro lado, podemos conceder que tener una justificación prudencial para una creencia (basada en objetivos prácticos irreflexivos), no necesariamente es una justificación epistémica para ello, sino un resultado positivo, eficaz en la práctica pero irreflexiva en su naturaleza científica.  Un ser humano que adopta esta actitud, confiable en los resultados materiales del momento, y no en la filosofía de adaptación sustentable. La justificación epistémica  está ligada a la verdad científica, aunque es difícil de decir exactamente de qué manera está conectada con la evidencia, los hechos, los datos, las inferencias. Es decir, la justificación epistémica apunta a la verdad gradual justificada en la sustentabilidad (la verdad bayesiana) de una manera que la justificación prudencial no lo hace. 


“No solo sería necio, sino francamente irresponsable aceptar un juicio sin examen racional de sus ideas asociadas”, el profano racional reconocerá que, en asuntos sobre los que hay buenas razones para creer que hay opinión experta, no debería (metodológicamente) tomar su propia decisión. El 22 de octubre de 2012, en la pequeña ciudad italiana de L’Aquila, siete expertos en terremotos fueron declarados culpables de homicidio involuntario y condenados a siete años de prisión[11]. El fiscal afirmó que fueron responsables de la muerte de 309 residentes en un gran terremoto en 2009 debido a que no evaluaron y comunicaron adecuadamente los riesgos sísmicos con anticipación. Así las cosas con los políticos… La comunidad científica había rechazado repetidamente la fiabilidad de mediciones de radón para las predicciones de corto plazo de terremotos, y al investigador que se le había negado la financiación de sus investigación varias veces porque su trabajo era no prioritario para sus planes de gobierno. Pero esto no impidió que publicara sus resultados en la Web, lecturas de radón, y compartir su predicción con lugareños. Unos días antes del terremoto, el alcalde emitió una orden de mordaza al universitario Giuliani por temor a que su Web provocara pánico[12]. 


Si nuestra sociedad no traza las implicaciones del argumento científico para la confianza pública en la ciencia, si la comunicación científica y el papel de los científicos universitarios en la vida pública no se garantizan, no se les atropella reduciendo hasta su extinción el presupuesto a las universidades, ofrecemos esta reflexión. El papel cobarde de los negacionistas y la incertidumbre en la ciencia, hasta las paradojas del asesoramiento científico de quienes dicen lo que ellos quieren escuchar, desde la participación pública de universitarios y la contribución democrática de una educación  de las capacidades intelectuales a educar… La compleja dinámica científica y la vulgar ocurrencia política son el matiz y advertencia del desastre que viene. 


3. El significado ético en el conocimiento científico 


Es común que los investigadores consideren que los humanos somos biológicamente iguales para fines médicos. Era una suposición de fondo en la disciplina en lugar de una afirmación científicamente verificada o filosóficamente defendida, y sin embargo, determinó creencias compartidas entre los investigadores sobre lo que constituía una buena investigación en medicina. Solo los racistas y sexistas incluyeron variables de diferencias de grupo sociales en sus estudios, y la investigación fue típicamente considerada como pseudocientífica e impulsada para algunos humanos particulares. El sociólogo Steven Epstein demostró que fueron los propios miembros de los grupos marginados de grupos sociales en la investigación médica convencional a lo largo de los años[13]: el eventual cambio de paradigma de la igualdad a lo que Epstein llama inclusión y diferencia no fue el resultado de cambios en el conocimiento científico y la compresión, sino más bien de las presiones externas de un movimiento social que insistió en la relevancia de estas variables para una buena explicación científica. 


La inclusión de variables sociales condujo a mejoras predecibles en la compresión de los efectos, lo que conduce a mejores resultados. El paradigma de inclusión y diferencia también es parcial, al igual que el paradigma anterior de igualdad. No hay justificación científica de por qué estas variables de identidad social y no otras deberían ser las más destacadas para comprender las diferencias biológicas entre los humanos. Sigue siendo posible que otras variables que actualmente no se consideran destacadas por la comunidad médica y puedan desempeñar un papel explicativo más importante en el futuro. Las hipótesis consideradas plausibles dependen de lo que la comunidad médica considere significativo, que se configura contra un conjunto de valores y creencias sociales que operan en el fondo de la investigación. 


El cuerpo de conocimiento científico existente no es más que una pequeña parte de la gran cantidad de conocimiento que podríamos poseer. Nuestra situación  epistémica se define tanto por lo que no sabemos como por lo que sabemos. La integridad en el conocimiento es un ideal imposible. Pero la investigación científica tampoco es simplemente una acumulación aleatoria de verdades. Como han señalado los filósofos de la ciencia, la ciencia tiene como objetivo buscar y organizar un cuerpo de conocimiento significativo[14]. Lo que constituye significación, con referencia es un esquema de valores asumidos en el fondo de la investigación. Pueden derivarse de los propósitos constitutivos de disciplinas científicas profesionales, objetivos prácticos o tecnológicos específicos, o los valores morales, culturales y políticos de científicos individuales. Estos juicios de importancia pueden no afectar la verdad o la fiabilidad empírica de las afirmaciones científicas, pero determinan los contornos del cuerpo de conocimiento científico en una sociedad en un momento dado. Influyen no solo en la selección de preguntas, sino también en la definición de conceptos, la elección de metodología, la construcción de teorías, el diseño de experimentos y la selección de evidencia. 


El objetivo es describir e ilustrar el papel de los juicios de importancia en las diferentes etapas de la investigación científica, y articular por qué y cómo son importantes para la relación entre la ciencia, la democracia, la sustentabilidad. Los valores y propósitos de los científicos dan forma a sus métodos, teorías y hallazgos, y muestran cómo estos valores y propósitos afectan el uso práctico de los hallazgos. Los científicos hacen juicios o suposiciones sobre lo que es un conocimiento significativo, útil o relevante, y sopesan la aceptabilidad de diferentes tipos de errores con ciertos propósitos científicos o prácticos en mente. Estos juicios favorecen algunas perspectivas y propósitos sobre otros para determinar lo que se conoce y cómo se conoce.


Es necesario discutir las implicaciones de esto para la forma en que las sociedades democráticas utilizan la experiencia científica en la toma de decisiones. Nuestra principal afirmación es que la forma en que los científicos estudian un tema determina cómo se entiende en una sociedad, enmarca el debate público e influye en las políticas que parece factible o incluso concebible. Lo que los científicos consideran insignificante o pasan por alto por completo constituye la brecha en el conocimiento de una sociedad, mientras que los sesgos de los científicos se convierten en los sesgos de las decisiones tomadas sobre la base del conocimiento científico. El problema es que esta influencia de la ciencia sobre la política opera a través de lo que se toma como conocimiento técnico de fondo en lugar de como parte de una deliberación democrática abierta sobre los fines. Para evitar que las decisiones democráticas sean moldeadas por las perspectivas no examinadas y necesariamente institucionales y los procedimientos de decisión que se basan en la experiencias científica deben diseñarse para exponer y responder a estos valores, y estar más atentos a los límites, sesgos e incompletitud de la ciencia. Esto requiere someter la experiencia científica al escrutinio democrático crítico para comprender cómo los supuestos y propósitos científicos dan forma a los hallazgos, y probar su idoneidad para logro de los propósitos democráticos. 


Es ampliamente aceptado que la ciencia está moldeada por valores y propósitos sociales. Lo que es más polémico es cómo los valores dan forma a la ciencia y lo que se desprende de este hecho. No pretendemos adentrarnos al debate filosófico sobre el papel propio de los valores en la ciencia, sino examinar esta literatura con el objetivo de identificar los argumentos que tienen las implicaciones más importantes para la relación entre ciencia y democracia. Es útil apalancar esta tarea con una taxonomía rápida del papel que los valores pueden desempeñar en las diferentes etapas de la investigación científica y el paradigma del racionalismo. Podemos dividir el proceso de investigación científica en seis etapas: 1) la selección de preguntas de investigación, 2) la selección de la metodología, 3) el diseño de la investigación, 4) la recolección de datos, 5) la aceptación o el rechazo de una hipótesis y 6) la aplicación de los hallazgos para resolver un problema práctico. La selección de preguntas y la aplicación de los hallazgos a veces se denomina etapas externas de investigación, mientras que la selección de la metodología, el diseño de la investigación, la recopilación de datos y la aceptación o rechazo de hipótesis se consideran las etapas internas. Siguiendo la convención, trataremos las etapas internas y externas por separado. 


Los debates más acalorados entre los filósofos giran en torno a la cuestión de sí es aceptable que los valores desempeñan un papel en el juicio de qué evidencia apoya una hipótesis. Esto es controvertido porque un papel directo de los valores en esta etapa pondría en peligro la confiabilidad empírica de la ciencia. El hecho de que los valores morales o políticos favorezcan una hipótesis no es evidencia de su verdad, y no proporciona el tipo correcto de razón para aceptarla. Simplemente concederemos que es ilegítimo dar a los valores un papel directo en esta etapa. Incluso si los juicios de los científicos individuales están necesariamente influenciados por sus propios valores y perspectivas, los mecanismos de crítica y escrutinio colectivo dentro de la comunidad científica pueden, y deben, orientarse hacia la detección y el desafío objetivo de cualquier objetable que desempeñe los valores en la aceptación de las teorías científicas. El buen funcionamiento de estos mecanismos internos de escrutinio puede, en principio, garantizar la fiabilidad de las afirmaciones científicas[15].  


En lugar de centrarnos en la aceptación o el rechazo de las hipótesis, queremos centrar la atención en una serie de juicios de valor realizados anteriormente durante el proceso de investigación. Las suposiciones sobre lo que cuenta como conocimiento significativo y cómo se debe realizar la investigación para producir una generalmente se hacen en etapas más tempranas. Obviamente afectan las selección de preguntas de investigación, pero también dan forma a la selección de metodologías, definiciones de conceptos y variables, construcción de teorías y modelos, y estándares sobre qué tipos de evidencia son aceptables y relevantes. Estos juicios no suelen considerarse problemáticos desde una perspectiva científica porque no amenazan la relación entre la evidencia y la hipótesis, que está en el centro de la agencia científica. Como resultado, se dedica mucha menos atención filosófica a examinar cómo estos juicios anteriores dan forma al cuerpo existente de conocimiento científico, y lo que esto implica para su impacto y uso social. Al tomar estos juicios sobre la importancia para tener las implicaciones más cruciales para la relación entre la ciencia y la democracia, pero incluyó una gama más amplia de opciones metodológicas y teóricas en esta categoría, yendo más allá de su enfoque en la selección de preguntas. Al hacerlo, mostramos que la influencia de estos juicios sobre el cuerpo de conocimiento científico existente es de mayor alcance y difícil de detectar. 


Derivado de la estructura intrínseca del mundo, a través de su relación jerárquica con las leyes fundamentales de la naturaleza[16]. En lugar de este punto de vista, se ofrece la alternativa donde la importancia científica debe entenderse como derivada de “nuestros intereses contingentes y en evolución[17]”. Para asegurar que el conocimiento científico pueda promover fines democráticos, se propone un ideal en el que la comunidad científica, con los juicios, se alcanzarían en una deliberación ideal entre los representantes de todos los puntos de vista de la sociedad. Sin embargo, al presentar su teoría a un alto nivel de idealización, Kitcher no logra comprometerse con las implicaciones políticas de la forma enquistada que se hacen y responden las preguntas científicas en las sociedades actualmente existentes. Su modelo utópico evita las difíciles preguntas políticas para aquí y ahora sobre cómo los juicios de valor realizados durante los procesos de investigación reales favorecen algunas perspectivas sobre otras, y lo que esto significa para las democracias reales en lugar de hipotéticas “bien ordenadas”. 


Nuestro objetivo, revisar el papel de los juicios de valor a lo largo del proceso de investigación para exponer cómo facilitan la búsqueda de algunos fines y la satisfacción que tenemos sobre algunas necesidades sobre otras. El cuerpo de conocimiento es moldeado por nuestra dependencia de sus juicios. En el oficio del científico, los juicios de importancia están determinados por los propósitos constitutivos de disciplinas específicas, sus normas, intereses y supuestos de fondo compartidos, así como por las propias inquietudes morales y políticas de los científicos. Pueden derivarse de fines prácticos específicos, como proteger el equilibrio del ecosistema o ejercer control técnico sobre la naturaleza, o reflejar fines profesionales, como la expansión de un programa de investigación en particular. Desde una perspectiva democrática, es crucial comprender cómo influyen las diferentes presiones prácticas en el diseño y la realización de la investigación científica, porque estas elecciones influyen en las decisiones políticas que son posibles de llevar a cabo sobre la base del cuerpo existente de conocimiento y las soluciones a los problemas sociales que son incluso concebibles. Las omisiones significativas, a su vez, determinan las brechas en el cuerpo de conocimiento de una sociedad[18], la ocultación del conocimiento produce: sesgo funcional, incentivos desalineados, asignaciones de recursos disfuncionales e incongruencia de valores. Estos efectos no están sujetos a corrección por los mecanismos de autocorrección de la ciencia porque pueden que no haya nada que corregir en un juicio de importancia desde una perspectiva científica. Los valores dan forma a la investigación científica a través de una discusión organizada temáticamente en torno a conceptos, hipótesis, modelos, evidencia y ensayos de control aleatorios.


4. Conceptos científicos en el espacio social


Una de las primeras etapas en las que la investigación científica puede incorporar valores, es la definición de conceptos. Si bien algunos conceptos son puramente fácticos y otros puramente evaluativos, muchos conceptos ampliamente utilizados combinan la observación empírica con el juicio normativo[19]. Las descripciones de “cambio” o “daño” ambiental, o “riesgo” o “peligro”, son algunos ejemplos de términos que pueden verse con contenido fáctico y ético, como cruel, valiente y elegante[20]. En el contexto científico, los conceptos combinan una dualidad observacional, que se deriva de la investigación científica, con una calidad evaluativa, que clasifica las observaciones como buenas o malas de acuerdo con un marco normativo implícito que define su significado. El juicio de que ciertos cambios ambientales o biológicos constituyen un daño, deterioro, peligro, vulnerabilidad, enfermedad, o riesgo requiere asumir una línea de base para lo que es normal para ese sistema, así como un juicio evaluativo sobre qué desviaciones de está línea de base son buenas o malas. Este último juicio no puede hacerse de manera neutral, o sin referencia a un tema o propósito. ¿Bueno para quién o qué? La respuesta dependerá de si se adopta la perspectiva de los seres humano, los animales, las plantas y los ecosistemas, los residentes locales, la industria o los países vecinos, y cómo se representa cada perspectiva. 


El uso de un concepto para describir un fenómeno natural implica un compromiso con el marco normativo subyacente y sus implicaciones prácticas. Afirmar que una enfermedad se ha propagado en un bosque no es solo describir un cambio en un sistema natural y señalar que este cambio es malo, sino también implica que las opiniones normativas comúnmente sostenidas sobre cómo responder a la enfermedad se invocan adecuadamente en este contexto. Por ejemplo, describir un bosque como enfermo podría implicar que restaurarlo a un estado de salud sería deseable si los costos no son onerosos. Del mismo modo, describir un tumor como maligno es señalar que es malo para el cuerpo humano de acuerdo con un ideal normativo de lo que constituye la salud, y las intervenciones médicas para extirparlo o tratarlo serían apropiadas. Los científicos a veces intentan distanciarse de los significados evaluativos de un concepto grueso y lo usan puramente como un descriptor fáctico. Sin embargo, este esfuerzo es intrínsecamente equivocado, ya que los aspectos fácticos y normativos están inextrincablemente vinculados a nivel de concepto. Por ejemplo en un análisis de los intentos de los biólogos evolutivos de investigar las causas de violación mediante el estudio de los comportamientos de apareamiento de insectos y otros animales, por error, el concepto de violación se deriva de significado a través de un marco normativo de no consentimiento, fue tratado de usar como concepto que denota una esencia biológica natural y atemporal, es una incapacidad para comprender su significado[21].


¿Cuáles son las implicaciones prácticas del uso de conceptos gruesos en los estudios científicos? Por un lado, el uso de un concepto grueso no afecta necesariamente la precisión de los hallazgos, siempre y cuando los científicos estén comprometidos con su contenido descriptivo y normativo. Por otro lado, si los hallazgos se aceptan como el trasfondo fáctico de las deliberaciones prácticas posteriores sobre si y cómo actuar, esto establece el vínculo normativo entre ciertos cambios naturales y una cualidad específica de maldad sin debate. Los científicos, los responsables políticos o los ciudadanos que tendrán que cuestionar la base científica de las afirmaciones, o sostener que los costos o los defectos secundarios hacen que no sea deseable actuar en respuesta a ellos. Pero la asociación normativa subyacente entre esos cambios naturales particulares y la maldad se mantendrá. Esto les da a los científicos un poder considerable para establecer los términos normativos básicos para el debate público sobre un tema. Los científicos, los responsables políticos y los ciudadanos que quieran argumentar en contra de la acción política tendrán que cuestionar la base científica de las afirmaciones, o sostener que los costos o los efectos secundarios hacen que no sean deseables actúan en respuesta a ellos. Pero la asociación normativa subyacente entre esos cambios naturales particulares y lo mal intencionado se mantendrá. Esto les da a los científicos un poder considerable para establecer los términos normativos básicos para el debate público sobre un tema. La definición de un concepto tiene el poder de hacer de una política sobre eventos naturales sea relevante, o no. 


5. Hipótesis en el universo de posibles explicaciones 


La mayoría de los fenómenos que estudian los científicos tienen innumerables causas complejas: próximas y distantes; biológicas y sociales; micro y macro; información y materia. Al seleccionar hipótesis para probar, los científicos deben reducir el universo de posibles explicaciones y centrarse en un pequeño número de candidatos plausibles. Lo que constituye una buena explicación y qué variables son relevantes para ella dependen de una combinación de factores epistémicos y prácticos. Las observaciones empíricas y el conocimiento de fondo restringen las hipótesis que se considerarán plausibles, pero dejan la elección abierta. Los científicos deben usar su experiencia, juicio e intuición para elegir las hipótesis que perseguirán. Pueden seleccionar entre las hipótesis que perseguirán. Pueden seleccionar entre las hipótesis existentes en su campo, o seguir su imaginación por caminos inéditos. Los procesos no científicos, incluso no racionales involucrados en la generación de hipótesis, no se consideran de interés desde un punto de vista científico porque las hipótesis siempre deben probarse contra la evidencia. Cualquier influencia de los valores sería eliminada a través de la confirmación. La distinción ampliamente utilizada entre el contexto del descubrimiento, donde los valores pueden tener rienda suelta, y el contexto de la justificación, donde deben mantenerse fuera, se basa en esta idea.


Los factores que influyen en la formulación de hipótesis no suelen ser discutidos y escrutados. Los científicos no explican qué posibilidades pasaron por alto y por qué. Por su puesto, la información sobre las ausencias es necesariamente difícil de alcanzar. Los mejores científicos lo que hacen es demostrar que revisaron una gama suficientemente diversa de explicaciones plausibles en la literatura. El problema es que lo que constituye lo suficiente diverso y plausible también depende de los valores y supuestos compartidos de los científicos. Thomas Kuhn  argumentó que la mayoría de las hipótesis que los científicos tienen son sugeridas por su paradigma científico, localizado en el corazón de su tradición intelectual[22]. La actividad científica ordinaria consiste en científicos que trabajan para extender un paradigma existente en direcciones predecibles probando las hipótesis cada vez mas estrechas y triviales derivadas de hallazgos anteriores. Esto implica que el paradigma podría evitar el surgimiento de ideas completamente diferentes porque el conocimiento existente determina las posibilidades de nuevos conocimientos, al tiempo que cierra algunas posibilidades. El descubrimiento científicos depende del camino teórico elegido. 


Mientras que Kuhn asumió que las nuevas hipótesis se derivan del cuerpo existente de confirmaciones, la filosofía moderna de la ciencia han demostrado que las hipótesis también están determinadas por factores sociales[23]. Si la mayoría de los científicos que trabajan en un área comparten las mismas creencias o preferencias de fondo sobre lo que es una explicación importante, interesante o elegante, la comunidad en su conjunto puede perder ideas significativas que no se ajustan a sus expectativas, incluso mientras continúa confirmando muchas hipótesis triviales que gozan de cierto apoyo empírico. Evelyn Fox Keller argumento sobre Barbara McClintock, que la perspectiva como mujer y forastera en una comunidad científica dominada por hombres le dio los recursos para idear un tipo de modelo biológico completamente novedoso, uno interactivo en lugar de jerárquico, que no dominaba en su campo[24].


Las hipótesis ideadas y probadas en una comunidad científica dan forma a las posibilidades de acción en la etapa de uso. No basta con que los usuarios sepan que un hallazgo goza de cierto apoyo empírico. También necesitan una idea de cuán completa es la explicación y cómo se compara con las explicaciones  alternativas. Una explicación precisa podría ser trivial, parcial o irrelevante para la mayoría de los propósitos prácticos[25]. Muchas teorías gozan de cierto apoyo probatorio, pero ofrecen solo una explicación incompleta de un fenómeno. Se desempeña bien en algunos contextos prácticos y no en otros. El problema es que las explicaciones que están disponibles adquieren un significado práctico desproporcionado si no se han buscado alternativas que los no científicos (ingenieros y filosóficos) consideran más significativas. Por ejemplo, si el único estudio científico disponible sobre una cuestión muestra que un factor es la causa de un resultado, los responsables de la política que quieran tomar alguna medida sobre el tema no tendrán muchas opciones además de centrarse en esa causa y sus implicaciones, incluso si no la consideran una causa particularmente significativa. Después de todo, las intervenciones políticas serán más exitosas si se basan en la evidencia de la investigación científica, aunque sea parcial e incompleta. Pero esto desvía la atención de explicaciones potencialmente más importantes que no han sido estudiadas científicamente. Las decisiones y políticas basadas en la ciencia estarán sesgadas hacia acciones que parecen justificadas sobre la base de las explicaciones disponibles. Dado que la disponibilidad de una explicación no se debe solo a su superioridad científica, sino también a los valores, preocupaciones y necesidades que llevaron a los científicos a perseguirla, no atener la ciencia podría engañar y oscurecer la comprensión completa de un problema, incluso cuando facilita ciertas formas de intervención técnica.  


El cambio en la investigación médica de la suposición de igualdad a la inclusión y la diferencia, mencionado anteriormente, ilustra las implicaciones de esta discusión. Como señala Epstein, la creciente atención a las bases biológicas de la diferencia en la investigación médica significó que se descuidaron otros factores que podrían explicar las grandes desigualdades en los resultados de salud entre diferentes grupos, como los del nivel de los individuos, la clase, la ocupación o la nacionalidad. Dado que los investigadores probaron y confirmaron cada vez más hipótesis que se centraban en las diferencias biológicas, los responsables políticos que querían mejorar los resultados de salud dirigieron su atención a estas diferencias. Las explicaciones consideradas por una comunidad científica dieron forma a la compresión colectiva de los procesos físicos y biológicos, y los tipos de acciones de política que se consideraron factibles o deseables, o considerado en absoluto.



Referencia


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[2] Pinker Steven (2013) Learnability and cognition: the acquisition of argument structure. MIT Press: Massachusettss

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[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_ad_hominem

[6] Krasovskaya, N. & Kuzina, Y.. (2021). The Phenomenon of Regional Euphemisms and the Work of City Managers (the Analysis of Euphemisms in the Internet-Based Discourse). Professional Discourse & Communication. 3. 21-32. 

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[9] Johns, David. (2019). Conservation, George Orwell, and Language. 

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[10] Pinker Steven (2021) Rationality: what it is why it seems scarce why it matters. Pinguin Ramdom House: Boston

[11] Italy Orders Jail Terms for 7 Who Didn’t Warn of Deadly Earthquake. https://www.nytimes.com/2012/10/23/world/europe/italy-convicts-7-for-failure-to-warn-of-quake.html

[12] The man who predicted an earthquake, https://www.theguardian.com/world/2010/apr/05/laquila-earthquake-prediction-giampaolo-giuliani

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Autores:

Eduardo Ochoa Hernández
Nicolás Zamudio Hernández
Gladys Juárez Cisneros
Lizbeth Guadalupe Villalon Magallan
Pedro Gallegos Facio
Gerardo Sánchez Fernández
Rogelio Ochoa Barragán